Hablemos de gefes. No, no es un error de ortografía… ¡así como hay jefes con J, hay gefes con G! 

Cuando se habla de “jefes”, el concepto tiene por lo general una connotación negativa: aquellos que, por centrarse en la obtención de resultados de manera rápida y rutinaria se volvían algo inhumanos, olvidándose de sus empleados y viéndolos simplemente como un medio para conseguir objetivos propios. ¡A esos jefes hay que decirles “adiós”!

Nos alegra ver cómo la cultura empresarial está cambiando a favor de los empleados. Sí es cierto que cada organización tiene ciertos objetivos, pero para cumplirlos es necesario tener cuidado de las relaciones humanas: ¿cómo está el equipo de trabajo? ¿cómo se sienten esos empleados que trabajan por los objetivos del equipo?

Es aquí donde entra el concepto GEFES, con g. Antes de ser un jefe o un líder, un Gefe es una persona. Sí; una persona como cualquier otra, que cree en el trabajo en equipo, que busca siempre obtener buenos resultados y lo hace fomentando una buena relación entre sus empleados. 

Un gefe no se desespera: cuando los resultados no son los esperados, el gefe se detiene por un momento a analizar el camino recorrido y a resaltar el aprendizaje obtenido a partir de cada experiencia. Sus proyectos tienen análisis, pero también mucha creatividad, y la felicidad es el motor esencial en cada camino que emprenden. 

Y, ¿por qué es que se llaman “gefes”? Por que son los nuevos jefes: ¡Son Gestores de Felicidad!

Detectar un GeFe es muy fácil: es quien conoce  todo su equipo, sabe qué funciones desarrolla cada uno y maneja un trato cercano con cada uno. Conoce las dificultades y busca de manera óptima darles solución. Es tolerante con los errores y paciente en la búsqueda de la innovación y el alcance de los propósitos; sabe que lo importante es seguir adelante y por lo mismo es el gran motivador de sus empleados y de sus clientes; porque sabe que la interacción entre la empresa y el cliente debe ser muy positiva.  

El concepto se refiere a los nuevos jefes; los que están listos para hacer y vivir el cambio. 

Ahora pregúntate: ¿Eres un jefe o un gefe?

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